La ciudad que se quedó fuera del Mundial 2026 —tras retirarse voluntariamente al considerar que los requisitos de la FIFA eran excesivamente costosos y que el Allegiant Stadium presentaba limitaciones técnicas— podría convertirse en uno de los grandes escenarios del fútbol en Estados Unidos. Y no con perfil bajo.
Starr Vegas Development, Inc. presentó un proyecto faraónico de 10.000 millones de dólares que transformará 63 acres cerca de Starr Avenue y South Las Vegas Boulevard en un distrito deportivo y de entretenimiento con dos instalaciones de primer nivel: un estadio de fútbol cubierto con techo retráctil para 50.000 espectadores (ampliable a 60.000) y un pabellón de baloncesto de 25.000 asientos destinado a una futura franquicia de la NBA. La capital mundial del entretenimiento, sin equipo en la MLS, quiere dar un salto mayúsculo.
El consorcio ya ha reunido 6.000 millones de dólares de los fondos necesarios, mediante una estructura financiera desarrollada por Lou Weisbach, director ejecutivo de In Tickets We Trust, en asociación con los propietarios de terrenos Larry Canarelli y Khusrow Roohani. El complejo incluirá un casino y una casa de apuestas deportivas, algo que encaja con el ADN de la ciudad.
Las Vegas llegó tarde a la fiebre deportiva, pero ha acelerado con fuerza. Alberga la Fórmula 1 con contrato confirmado hasta 2027 y un acuerdo del condado de Clark para mantener la carrera hasta 2032. Acogió la Super Bowl en 2024 y tiene asignado el College Football Playoff National Championship de 2027. Cuenta con franquicias de la NHL, WNBA y NFL, mientras el estadio para los Athletics de la MLB avanza en construcción sobre el Strip, en el antiguo emplazamiento del Tropicana, con apertura prevista a comienzos de 2028. La concesión de una franquicia de la NBA se da prácticamente por hecha.
¿Y el fútbol? La MLS ha coqueteado con Las Vegas durante años, pero la operación siempre se atascó en el mismo punto: nadie puso dinero suficiente sobre la mesa para convencer a la liga. Aun así, el balón ha rodado con frecuencia en el Allegiant Stadium. La Concacaf eligió esa sede para la fase final de su Liga de Naciones y partidos de la Copa Oro. Varios clubes europeos disputaron allí amistosos de pretemporada.
«Starr Vegas redefinirá lo que debe ser un destino deportivo y de entretenimiento. Nuestra ubicación en el Strip, la infraestructura de transmisión integrada y las sinergias entre recintos crean oportunidades inigualables. Estamos construyendo instalaciones de clase mundial para fútbol, baloncesto, conciertos, deportes de combate y más: el futuro hogar del deporte profesional en Las Vegas», declaró el director ejecutivo Chuck Haifley.
De materializarse, convertiría a una ciudad sin equipo de la MLS en una plaza con un estadio más grande que el de muchas franquicias consolidadas. Ironías del deporte y del dinero en el desierto de Nevada.